Alemania, Berlín, Europa

Ruta de 4 días por Berlín: Días 1 & 2

BERLIN DIA 1 2

La capital alemana sin duda ha acumulado más historia en un siglo que muchas otras ciudades europeas. Especialmente la 2º Guerra Mundial destrozó la ciudad al completo. Pero como si de un ave fénix se tratara, Berlín resurgió de sus cenizas y se convirtió en la ciudad que es hoy.

El frío puede ser un gran inconveniente para visitar esta ciudad.  En invierno se pueden alcanzar hasta los -15ºC. Por eso decidí poner rumbo a la capital alemana en verano de 2016. Aunque parezca increíble, las temperaturas permiten ir hasta con pantalones cortos. Además, los días son más largos, lo que permite aprovecharlos más. Si quieres saber cómo, ¡sigue leyendo!

Día 1: Berlín a vista de pájaro

Soy de las personas que les gusta coger el vuelo de ida temprano para poder sacarle el máximo partido a la jornada. Pero mi aerolínea decidió retrasarme el vuelo cuatro horas a solo un mes de irme (¿a quién no le ha pasado?). Por ello, mi aventura por Berlín comenzó cuando mi avión aterrizó  en Tegel a las 15:00.

Desde el aeropuerto de Tegel sale la línea TXL de autobús cada 10 minutos. El coste del billete es de solamente 2,70 euros. Hasta la fecha, ha sido mi traslado más económico. Y como Berlín se encuentra tan próximo a este aeropuerto, llegarás a cualquier parte en menos de 20 minutos.

El TXL conecta con bastantes puntos de interés. Por ejemplo, efectúa parada en la Puerta de Brandemburgo y en Alexanderplatz. Yo me bajé en Hauptbahnhof  (la estación principal de Berlín) porque el recorrido finalizaba ahí por obras (no sé cómo lo hago, pero siempre que viajo me pillan obras). Supongo que después de un año la línea habrá reanudado su recorrido habitual. De todas formas, la estación principal de Berlín te permite enlazar con multitud de estaciones de metro y tranvía usando el mismo billete.

Después de mi odisea en el transporte (desde Hauptbahnhof tuve que hacer dos transbordos en el metro) dejé la maleta en el hotel y salí a recorrer la ciudad. Mi hotel estaba bastante cerca de la Torre de la Televisión. Pero antes quería visitar otros sitios que me quedaban de camino.

Nikolaikirche  fue mi primera parada. Muy cerca de allí se encuentra el Rotes Rathaus, el ayuntamiento de Berlín. Continuando en línea recta por la calle Spandauer se encuentra la plaza de la Torre de la Televisión. Me llamó especialmente la atención los tubos rosas que hay de camino a la plaza. En un principio pensé que se trataba de algo provisional por la gran cantidad de obras que había. Pero resulta que se trata de tuberías.

En la plaza no puedes perderte la fuente de Neptuno. Si te animas, aparte de hacerte la típica foto de rigor con la torre puedes subir a contemplar la ciudad a vista de pájaro. Yo aplacé mi visita al interior de la torre para la noche. ¡Merece la pena!

No me detuve en exceso en la plaza pues sabía que luego en un rato me tocaría volver. Mi siguiente visita fue el Aquadom. El Aquadom es un enorme acuario con forma de tanque. El acuario  por dentro junto con el zoo acuático Sea Life se pueden visitar de forma conjunta.  Su precio es bastante elevado. Pero si te conformas con visitar el Aquadom por fuera, podrás maravillarte con sus dimensiones entrando en la recepción del hotel Radisson.

La historia de Berlín se empezaba a palpar en mi siguiente destino: la Nueva Sinagoga. Este lugar religioso se construyó en el siglo XIX. Es especialmente conocida por arder durante la Noche de los Cristales rotos. Siguiendo por la calle Oranienburger llegué a Hackescher Markt. Puede resultar extraño incluir un centro comercial en una ruta viajera, pero si visitas su interior te sorprenderá.

Alexander Platz, Berlín

Hay un pequeño paseo hasta acabar en el punto fuerte del día: Alexanderplatz. La plaza más emblemática de la capital alemana tiene un curioso reloj que indica la hora que es en distintos lugares del globo. Además, desde ahí tendrás acceso al interior de la Torre de la Televisión.

La Fernsehturm tiene 368 metros de altura. Su mirador  turístico se encuentra a 205 metros de altura. Podrás acceder a él en menos de un minuto gracias a su rápido ascensor. Desde ahí se tiene una de las mejores panorámicas de la ciudad. Subiendo un piso más encontrarás su famoso restaurante giratorio. Eso sí: sólo es apto para aquellas personas que no les importe gastar buena parte de su presupuesto en una cena.

El precio de la entrada al mirador varía en función de la hora del día a la que decidas hacer tu visita. Las entradas más baratas son las de primera hora de la mañana y por la noche a partir de las 21:00.  Su precio con gastos de gestión son 14 euros. Al contrario de lo que ocurre con muchas atracciones turísticas, la Torre de la Televisión no ofrece ningún tipo de descuento. Mi recomendación saques la entrada nocturna por internet. Podrás ahorrarte una cola considerable.

Al bajar de la torre di mi primer día en Berlín por finalizado. Yo fui al hotel andando, pero desde Alexanderplatz tienes muchas combinaciones de  U-bahn y S-bahn que te llevarán a casi cualquier parte de la ciudad.

TV Tower, Berlín

Día 2: El Berlín más frío

El segundo día en la capital alemana se presentaba intenso. Decidí comenzarlo visitando una de las mayores joyas de Berlín: el East Side Gallery. Esta galería de arte al aire libre está conformada por más de un kilómetro del muro que separó Berlín durante la Guerra Fría. En total se encuentran 103 murales que pretenden homenajear la libertad. El más famoso es el mural del ruso Dmitri Vrubel conocido como Bruderkuss (en alemán, beso entre hermanos).

Si quieres admirar con calma todas las pinturas te recomiendo que hagas como yo y lo visites a primera hora de la mañana. Por la tarde se aglomeran demasiados visitantes y es imposible verlo con la misma tranquilidad.

Berlín Wall, Berlín

Cuando finalices tu recorrido te encontrarás con el que, a mi parecer, es el puente más bonito de Berlín: el Oberbaumbrücke. Desde ahí salen varias líneas tanto de tranvía como de metro. Yo cogí la línea 7 del  S-Bahn en Warschauer Strasse hasta Charlottenburg.

Puede parecer un tanto extraño coger el metro para ir de punta a punta cuando estás visitando una ciudad nueva. Incluso puede que algunas personas lo tachen de poco práctico. Pero a mí me pareció una buena idea ya que era la única vez que iba a coger el metro en todo el día y era línea directa. El precio del billete es el mismo que el del autobús del aeropuerto: 2,70 euros.

Bajándote en esa parada puedes visitar el palacio que le da nombre. Eso sí, si no te compensa desplazarte hasta la otra punta, te recomiendo que omitas esta visita. Hay palacios más espectaculares por Europa.

Desde el palacio había una larga caminata hasta mi siguiente parada: la Iglesia del Kaiser-Wilhelm. Esta Iglesia fue prácticamente derruida durante la Segunda Guerra Mundial. Impacta el estado en elque se encuentra y hace reflexionar sobre los daños de la guerra.

Esta vez más cerca se encuentra el KDW (Kaufhaus des Westes). Este centro comercial es bastante parecido a las Galerias Lafayette de Francia. Si te pilla la hora de la comida, te recomiendo que acudas a la última planta. Ahí te encontrarás una enorme sección gastronómica que te dejara con la boca abierta.

Pero si te decides por algo más low-cost, mi recomendación es que acudas al Tiergarten a hacer un picnic. En el Tiergarten, además de estar situado el famoso zoológico de Berlín, se encuentra el parque más grande de la capital alemana. Tienes una zona a modo de merendero para disfrutar de una buena comida. O si lo prefieres, también hay grandes explanadas de césped donde poder descansar.

Tiergarten, Berlín

Además de sus zonas verdes el parque cuenta con la Columna de la Victoria. La columna se sitúa justo en pleno centro del parque y se puede visitar por dentro pagando una pequeña entrada. Siguiendo por la misma avenida se encuentra a mano izquierda un monumento conmemorativo a los soldados soviéticos.

Nada más salir del parque, se encuentra la imponente Puerta de Brandemburgo. Al ser por la tarde se encontraba abarrotada de gente intentando hacerse un selfie medio decente. Si quieres admirar la puerta tú solo, te recomendamos que no se te peguen las sábanas y que sea tu punto de partida de otro día. Si lees el tercer día verás que es una buena opción.

Si continuas por la calle Ebert, llegarás al monumento conmemorativo del Holocausto. Esta memoria está compuesta por 2711 bloques de distintas alturas. Piérdete por ellas y fascínate con su sencillez.  Eso sí, no te subas encima de uno de los bloques para hacerte una foto.

Holocaust Monument, Berlín

En línea recta se sitúa una de las plazas más animadas de Berlín: Postdamer Platz. A mí me pillaron las fiestas del orgullo gay y estaba lleno de puestos ambulantes con comida y bebida. Si eliges las mismas fechas, te recomiendo que pases un rato por allí y pruebes las brochetas de fresas cubiertas de chocolate. ¡Mejor forma de reponer fuerzas imposible!

Si no has tenido suficiente con las vistas desde la Torre de la Televisión, puedes subir al Panoramapunkt. Yo preferí omitir esa visita y continuar hasta el Sony Center. Ve mirando el suelo y no te pierdas la imitación al Paseo de las Estrellas de los Ángeles.

Dando un pequeño rodeo se llega hasta la Topografía del Terror. Este lugar presenta una cara menos amable del muro de Berlín. Sin ningún tipo de adorno o pintura, podrás ver el estado actual en el que se encuentra una parte del muro tras su demolición. También, una breve explicación sobre la Alemania nazi y la posterior Guerra Fría. Los carteles solo se encuentran en inglés y alemán, por lo que tendrás que sacar el traductor si no controlas alguno de estos dos idiomas.

Check Point Charlie, Berlín

La última parada del día fue el CheckPoint Charlie, el paso fronterizo entre la parte estadounidense y la soviética. Ahora podrás hacerte una foto con unos actores vestidos de soldados estadounidenses. Si no te apetece pagar, siempre puedes optar por hacerte la foto por el lado contrario (me encontré a varios españoles siguiendo esta estrategia). Otra opción es subir a la azotea del McDonald’s que se encuentra en la misma calle. Y si te apetece más ahondar en la historia de la Guerra Fría, puedes visitar el museo del Check Point Charlie.

Todavía quedan dos días más de mi viaje por Berlín. Si quieres saber más, no te pierdas 4 días por Berlín: Parte 2.

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