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Ruta de 4 días por Berlín: Días 3 & 4

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Berlín puede parecer una ciudad que se recorre en nada. Pero hay más sitios que visitar de los que uno cree.  Si te quedaste con ganas de conocer más en Ruta por Berlín: Parte 1, ahora te presento mis dos últimos días por la capital alemana.

Día 3: Reichstag y museos

Comencé mi tercer día por Berlín visitando de nuevo la Puerta de Brandemburgo. El día anterior ya había tenido oportunidad de verla, pero quería admirarla sin una aglomeración de viajeros. Por ello, me levanté temprano y fui hasta la Plaza de París a las ocho de la mañana. No puedo asegurarte que no haya ni un solo visitante, pero sí que estará más vacía que a media mañana o que incluso por la noche.

Brandenburg Gate

Cruzando por debajo de la puerta, giré a la derecha para ir a mi siguiente destino:  el Reichstag, el parlamento alemán. Soy más de visitas por libre que de coger tours guiados, pero en esta ocasión preferí ir acompañada de un guía.

El Parlamento Alemán ofrece visitas guiadas totalmente gratuitas en su página web. Se puede reservar con dos meses de antelación. Te recomiendo que si te decantas por esta opción, hagas tu reserva cuanto antes. Aunque pienses que eres el único que va a visitar Berlín en esas fechas, hay más viajeros de los que crees que hablan tu mismo idioma.

En los días que visité Berlín la única fecha disponible era el jueves a primera hora. Esto no quiere decir que cuando tú vayas el horario coincida. No obstante, puedes realizar el tour también en inglés (o en otros idiomas que manejes).

Para entrar al Reichstag tendrás que pasar un control de seguridad bastante exhaustivo, por lo que te aconsejo que acudas con tiempo suficiente antes de tu hora de visita. Después, te sorprenderás con toda la historia que alberga cada una de sus salas.

Berlin Parliament

Al finalizar el recorrido, accederás por un ascensor a la cúpula que diseñó Norman Foster. Es posible reservar una visita solo para subir a lo alto de la cúpula. Cuando subas, te darán una audioguia que te dará todos los detalles sobre la arquitectura del lugar así como de los lugares que desde allí se ven. Las vistas quizás no sean tan buenas como desde la Torre de la Televisión, pero para mí es una visita obligada.

Tras bajar de la cúpula, volví a la Plaza de París para seguir en línea recta por Unter den Linen hasta llegar a Bebelplatz. Esta plaza es conocida por ser el sitio donde tuvo lugar la famosa quema de libros.

En la misma avenida se encuentra el edificio de la Nueva Guardia. En su interior encontrarás solamente una simbólica escultura que pretende homenajear a cualquier víctima de guerra. Puede parecer un edificio muy sobrio, pero al ser una visita corta te recomiendo que vayas aunque sea solo por curiosidad.

Siguiendo en línea recta crucé el Schlossbrücke hasta llegar a Lustgarten. Esta verde explanada tiene a su alrededor dos de los edificios que recorrería ese día: el Altes Museum y la Catedral de Berlín.

Berlin's Cathedral

Decidí empezar por la Catedral de Berlín, ya que aquí apenas había cola. La entrada en la catedral no es gratuita como ocurre en otras ciudades europeas. Para acceder a su interior deberás pagar 5 euros de entrada (siempre y cuando seas estudiante, sino, su precio es más elevado). Y los típicos panfletos informativos tampoco son gratuitos. Si quieres hacerte con uno, deberás hacer un pequeño donativo.

El interior de la Catedral de Berlín puede parecer como cualquier otra iglesia cristiana. Lo que la diferencia de otro tipo de visitas a edificios religiosos es que la misma entrada te permite subir hasta su cúpula.

Cuando salí de la Catedral ya era mediodía y tenía hambre. Si la hora de la comida te pilla también aquí, te recomiendo que vayas hasta la orilla del rio Spree. Ahí suele haber siempre vendedores ambulantes de perritos calientes. Te harán uno al momento por solo 1’50 euros.

Los jueves la Isla de los Museos de Berlín tiene un horario ampliado, por lo que tarde se presentaba cultural. Si eres estudiante, la entrada te costará nueve euros (el doble si no tienes ningún tipo de descuento). La entrada es conjunta para todos los museos.

Mi recorrido por la Isla de los Museos empezó en su museo estrella: El Museo de Pérgamo. No obstante, ahora puede ser una decepción. El Altar de Pérgamo que da nombre al museo se encuentra en restauración. Por eso, puede resultar más interesante visitar el Neues Museum. En su interior se encuentra el Busto de Nefertiti. La sala se encuentra vigilada por un par de guardias de seguridad, por lo que no se te ocurra hacer ninguna foto de la escultura.

Berlin's Museum

El resto de museos no son tan atractivos como el anterior. Pero si tienes tiempo (o simplemente quieres amortizar el dinero de la entrada), mi siguiente visita fue visitar el Altes Museum. En él encontrarás esculturas tanto griegas como romanas. En el Alte Nationalgalerie encontrarás sobre todo cuadros del siglo XIX. Por último, puedes visitar el Bode-Museum. A mí me pareció simplemente un espacio en el que se encontraban esculturas que donaban otros países (apenas encontrarás piezas alemanas en ningún museo). Pero su interior es, a mi juicio, el más bonito de todos los museos.

Si has visitado todos los museos al completo y necesitas despejarte de tanta cultura, te recomiendo que cojas una cerveza y te la tomes a las orillas del río Spree. Hay una simulación a la playa donde podrás tomarte ein Bier bien fresquita tumbado en una hamaca. Otra opción más económica es coger la misma cerveza en el súper y sentarte en cualquier explanada de césped.  Yo no soy muy amante de la cerveza, pero las alemanas me convencieron. Si te pasa lo mismo, te recomiendo que pruebes una de sabores. La Berliner Kindl Weisser de frambuesa es mi favorita.

Día 4: Excursión a Potsdam

Siempre que puedo me gustar dedicar un día a conocer los alrededores de la ciudad. Por eso, dediqué mi último día a visitar Potsdam. Llegar a Potsdam desde Berlín es muy fácil. Puedes coger la línea de tren S7 desde la estación principal. Si dejas esta excursión para el último día, te recomiendo que cojas un abono de un día, ya que podrás utilizarlo también para volver al aeropuerto. Su precio es de 7’30.

Potsdam es especialmente conocido por sus múltiples palacios. Eso sí, no te esperes una mansión como el Palacio de Versalles o incluso como el Palacio Real de Madrid. Su estilo es mucho más sobrio y, a mi juicio, pueden confundirse como una especie de casa de la época.

Potsdam

El tren te dejará en la estación principal de Potsdam en media hora aproximadamente. Desde ahí, puedes cruzar por un puente hasta llegar al Parque Freundschaftinsel (Parque de la Isla de la Amistad). Si te apetece hacer el tonto, puedes hacerte fotos con las múltiples esculturas que se encuentran distribuidas alrededor de todo el parque. Quien sabe, quizás hagas amigos que te dejen de piedra.

Saliendo del parque volverás a cruzar un puente que te llevará al casco antiguo de Potsdam. Pero antes puedes  hacer una parada y ver la iglesia evangélica Nikolaikirche.

Sabrás que has llegado al centro de Potsdam porque te encontrarás con su particular Puerta de Brandemburgo. No es tan espectacular como la de Berlín, pero es una de las visitas obligatorias de Potsdam.

En este punto espero que no te pase como a mí y borres todas tus fotos de la cámara. Porque si no, te quedarán mis dos opciones: o volver al centro de Berlín para rehacer todas las instantáneas que tenía o hacer como si nada y seguir disfrutando de la visita por Potsdam.

No sabía qué opción elegir, así que me decanté por un mix de ambas: visitar los lugares claves de Potsdam y volver a lo que más me había gustado de Berlín para llevarme un recuerdo a modo de fotografía.

Como tú no serás tan desastre como yo, te seguiré explicando el recorrido que tenía marcado. Nada más llegar a su Puerta de Brandemburgo te encontrarás con la calle Brandenburger. Tú tendrás tiempo de visitarla con calma y contemplar sus casitas. Las fachadas tienen un aire más alemán que cualquier edificio que puedas encontrarte en la capital.

Potsdam

Tras ello, tienes que visitar el edificio más emblemático de Potsdam: el Palacio de Sanssouci. Tendrás que subir unas altas escaleras hasta llegar a él. Como he explicado antes, hay palacios europeos más interesantes, por lo que te recomiendo que solo lo visites por fuera.

El Palacio se encuentra en el parque más grande de Potsdam. Perderte intentando ver todo no será difícil, por lo que te recomiendo que selecciones antes de ir qué es lo que más te interesa ver. Otra opción es coger un bus que te lleva por todo el parque. Si has cogido el abono turístico para ir a Potsdam, podrás utilizarlo para coger este transporte.

Si te apetece andar, te aconsejo por su proximidad que visites el Palacio de la Orangerie. Sin embargo, veo mejor opción ir a la otra punta del parque y ver el Nuevo Palacio. Y si te apetece seguir viendo palacios, puedes acudir a otro parque y ver el Palacio de Cecilienhof. Su fachada me decepcionó bastante ya que me pareció más una posada medieval que un palacio. Pero a lo mejor a ti te encanta. Para gustos los colores.

Potsdam

Quizás prefieras empaparte más de la historia del siglo pasado y cambiar tu excursión a Potsdam por una a un campo de concentración.  Si ese es tu caso, te recomiendo que visites el Campo de Concentración de Sachsenhausen. O quizás prefieras beber una cerveza tras otra. Sea como sea, disfruta de tu estancia en Berlín (eso sí, sin borrar ni una sola foto).

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